martes 10 de abril de 2007

En los noventa y Tanto

Una silla y mis pies colgando, pequeño era
Un mundo sencillo pero difícil de comprender
Pocos años y mucho por aprender.
Esperando paciente a mi madre en la oficina
Mi cabeza baila al compás del tecleo
Es un aparato algo grande pero es lo último
Una maquina de escribir eléctrica.
Los archiveros de metal le dan un aspecto frió
Hostil también el ambiente
Correr por mandar embarques es normal acá.

El tiempo que siempre le ha gustado provocarme
Hace del minuto los quince que me duermen
Me entretiene estudiar un póster de NICA
Que avión tan grande,
Similar al que calentó mi infante cara
En la despedida familiar.
Las revistas de CHALLENGE son mi otra opción
Mientras a Crono y mi madre se le ocurre
Levantarme lindo castigo casi psicológico
¿Me quieren enseñar a apreciar?

El país también esta como yo
Todavía con un fantasma adentro
Todavía no lo creen o es que
Todavía no se acostumbran
Por lo menos ya son menos metidas de pata
Ya preocupa menos pero
Preocupa más…

Que importa lo que siga pasando
Ya llego la hora de irse
En aquella camioneta entonces moderna
-Como los discos pequeños de plastico ajenos al acetato-
Se escuchaba bien “Pobre la Maria”
Pero ella no estaba bien
Era lo que yo comprendía
Y es lo que hoy creo.
Ya después me daría cuenta quien
Seria el que empobreció más a las Marías
Eso seria en otra década y para otro día.

1 comentarios:

De acá dijo...

Si, es una manera interesante de ver las cosas...

saludos! paisano...